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A un click de cambiar la mente

La falta de computadores y libros en su colegio Las Golondrinas, la han limitado más que la discapacidad cognitiva que padece. No ha tenido una vida fácil porque es de una familia de bajos recursos y aunque su mamá es una mujer dedicada y responsable, le toca trabajar todo el tiempo para cubrir las necesidades de la casa.

Tras el abandono de su padre, la situación en la familia se complicó porque su madre tuvo que salir del hogar para dedicarse a trabajar en oficios varios con el fin de sostener la enfermedad que sufre su progenitora, darle el estudio a ella y a su hermano menor.

Según el profesor Ernesto Córdoba Gutiérrez, Carolina Serna es la primera que llega a clase todos los días, la más atenta y quien mantiene una presentación personal impecable. Razón por la que se ha ganado varios reconocimientos en el colegio.

Su proceso de aprendizaje es diferente al de cualquier niño. Casi no puede hablar y si lo hace, no se entiende. Aún no sabe escribir; sin embargo es capaz de transcribir párrafos de muestra, pero puede tardar horas en hacerlo.

Nació y creció en medio de las penurias de la pobreza y aunque su discapacidad la obliga a tener una formación especial con recursos que le faciliten el aprendizaje, esto solo se ha quedado en una sugerencia, porque en realidad el dinero no le ha sido generoso.

Le gusta bailar, escuchar música y que su mamá le lea cuentos. Está en octavo de bachillerato y el próximo año se gradúa, porque su proceso de aprendizaje así funciona. Su profesor reconoce que la formación de Carolina se ha retrasado porque, además de que el colegio no cuenta con los recursos suficientes para garantizarle un buen futuro, en la casa no tiene un computador para que ella practique lo aprendido o explore nuevos conocimientos. Como no sabe escribir, le gusta dibujar lo que ve. Así se las ha ingeniado para conocer “la inteligencia” que muchos dicen tener. Es responsable con sus tareas, así demore horas o días en hacerlas.

Cuando en la escuela le dijeron que la Gobernación de Antioquia donaría una generosa cantidad de tabletas para la formación de los niños, Carolina fue la primera que se alegró y contó en su casa.

Gracias a esta herramienta podrá aprender a escribir y leer fácilmente. Su sueño es ir algún día a la universidad a estudiar enfermería, tener redes sociales y sentirse como los demás niños.

Dice que no tiene una limitación, solo necesita de recursos para superarla y sacar ventaja de ello. Aunque es tímida a primera vista, guarda un mar de experiencias en su cabeza que se basan en su gusto por el arte, las aventuras y las letras.

La Gobernación le entregó una tableta que hace mucho tiempo anhelaba y la que debe funcionar acorde con su cerebro. Quiere llegar a casa y no tener que coger la escoba de nuevo, sino aprender para que su familia tenga un mejor futuro.

Piensa en Grande porque ve el mundo de otra manera y esta discapacidad le ha enseñado a valorar lo que otros desperdician. Aunque solo es un aparato, lo ve como si fuera parte de su cerebro, porque allí adoptará las habilidades que la genética le negó pero la perseverancia le entregó sin limitaciones.

Escrito por: Érica Yasmín Zapata Vásquez
Revisó: Jorge Alberto Velásquez

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