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“Por curarme en salud, me quedo en Antioquia”

José Emir Pereira visita más los hospitales que los mismos enfermeros. El cultivo de plátano no solo le ha ocasionado las cicatrices que lleva en sus manos, sino el pánico por las culebras.

Muchos de sus compañeros campesinos murieron cuando en Belén de Bajirá no existía un centro de salud. Aunque a veces las urgencias no eran mayores, la falta de una cura o remedio les cobraba la vida.

Su hija Kelly Johana sueña con ser cirujana en el pueblo y está terminando el bachillerato para lograrlo. Estudia en un colegio que Antioquia construyó con ayuda de los mismos habitantes del corregimiento hace varios años.
Ella se esfuerza cada día por ser la mejor y, aparte de ser una estudiante destacada, le ayuda a su padre a cuidar los palos de plátano, yuca y fríjol. Su vocación por la salud la adquirió por las mismas necesidades del pueblo: le tocó ver a muchos de sus compañeros morir porque no había dónde atenderlos.
v José comenta que el progreso llegó a Belén de Bajirá cuando la salud se convirtió en una prioridad. Antioquia le puso los primeros adobes a este sueño y hoy se han salvado varias vidas, e incluso, los niños han nacido en mejores condiciones.

Las aguas estancadas representaron por mucho tiempo un peligro para estos campesinos. Vivían entre el mugre y nunca tenían algo para beber. Fue el mismo departamento el que le trajo el recurso a este corregimiento de Mutatá, José relata que con la llegada del agua y el centro de salud, le volvió a sonreír a la vida. Necesita de este lugar como del pan diario. Trabaja en una actividad peligrosa y el machete muchas veces le ocasiona malas pasadas.

Su hija desea trabajar en salud no solo para atender a los habitantes de Belén de Bajirá sino a cualquiera que lo necesite. Es una niña a quien no le ha tocado nada fácil y por eso valora el desarrollo que ha ido teniendo su vereda.

Al igual que su papá, no se considera parte del Chocó y sabe que de ser así, se devolvería la evolución del pueblo. Ellos quieren quedarse donde nacieron, es un registro que no solo tienen en el Sisbén sino en la historia de sus ancestros.

José Emir quiere quedarse en el departamento que le abrió las puertas a su padre cuando él estaba pequeño y hasta lo vio morir. El cementerio en que lo enterró está en terreno antioqueño y esa fue la petición que hizo antes de partir.
Por curarse en salud, se quiere quedar en Antioquia. No solo para asegurar el futuro de sus hijos, sino para apoyar el progreso de sus vecinos. Afirma que el tiempo también marca terreno y nadie puede pasar por encima de los que han muerto por defender estas montañas.

Comenta que si Belén de Bajirá pasa a ser parte del Chocó, esto no solo afectaría a los vivos, sino a los ancestros que dieron su vida por ver este pueblo germinar del olvido y quienes recibieron como única mano un departamento que, aunque no le ha dado todo, siempre ha pensado en ellos.

Escrito por: Érica Yasmín Zapata Vásquez
Revisó: Jorge Alberto Velásquez

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