Sergio Fajardo
Cuando tenía 17 años me fui de Medellín rumbo a Bogotá a estudiar matemáticas. Un domingo al final de la tarde, con los ojos llorosos, me despedí de mi novia en el Olaya Herrera, cuando todavía se podía salir a las terrazas del aeropuerto y nos dábamos una última mirada. En ese entonces comíamos frisoles.
















