Gobernación de Antioquia

Sergio Fajardo

“Antioquia la más educada” es la expresión que identifica nuestro Plan de Desarrollo. Es el camino que vamos a seguir en estos cuatro años para liderar la transformación de Antioquia. Es la concreción del proyecto político que empezamos 12 años atrás, cuando iniciamos en Medellín nuestro movimiento Compromiso Ciudadano. Es la respuesta a la confianza que hemos construido durante estos años, ratificada en las urnas por cerca de un millón de personas que ven en esta propuesta la esperanza de Antioquia.

Antioquia la más educada enfrenta y avanza en la solución de los tres problemas que señalamos como centrales para la transformación de nuestra sociedad. En primer lugar las desigualdades sociales profundas que tenemos, tanto entre las personas como entre las regiones que componen nuestro departamento. En segundo lugar está la violencia que nos ha estremecido en Antioquia por varias décadas, con irrecuperables costos en vidas, bienestar y oportunidades y, finalmente, en tercer lugar, la Cultura de la Ilegalidad que ha crecido sin parangón, permeando los cimientos de muchas de nuestras instituciones. La corrupción, en particular, es el capítulo más visible de la ilegalidad en la administración pública. Como señalé en otro lugar: Hoy la corrupción es una empresa criminal, tanto o más difícil de combatir que las bandas criminales o las mismas guerrillas.

El primer tema del plan es Antioquia Legal. Allí definimos el marco ético de nuestro gobierno, a partir del cual nos comportamos quienes ejercemos el poder y bajo el cual nos relacionamos con quienes interactuamos en el ejercicio de este poder. La transparencia se convierte en ejercicio permanente de la actividad gubernamental, que entendemos como un acto pedagógico, y esta pedagogía con el ejercicio de la legalidad son herramientas destacadas de la transformación cultural de nuestro departamento. La seguridad entendida como derecho básico para el ejercicio libre y democrático de la ciudadanía es condición esencial en nuestro plan, complementada por programas de prevención de la violencia que construyen entornos protectores de nuestra juventud, para evitar el ingreso de jóvenes al mundo de la criminalidad.

Las necesidades, de todo tipo, que tenemos en nuestros municipios son bastantes y, en algunos casos, apremiantes. Las condiciones de pobreza por fuera del Valle de Aburrá aumentan en forma considerable a medida que nos alejamos físicamente de Medellín. Sufrimos un enorme déficit en derechos básicos que debemos cumplir en virtud de la dignidad que tenemos como personas. El agua potable es uno de ellos. La inclusión social en el marco de la equidad en Antioquia es una tarea permanente y urgente: un compromiso ético irrenunciable. Lo asumimos, priorizando con rigor y conocimiento nuestras acciones, sin concesiones a la politiquería que convierte en negociación las necesidades de las personas más humildes.

La transformación, en el marco de todas las necesidades que debemos atender, se produce cuando abrimos la puerta de las oportunidades, que se construyen en la apuesta por las capacidades de las personas, independientemente de la riqueza de la familia, del lugar de nacimiento, del sexo, del color de la piel. Este es el reto central que le da vida a Antioquia la más educada. Entonces articulamos el potencial y fortalezas de nuestra gente y de cada una de nuestras regiones, con las actividades productivas existentes y posibles, apoyadas en la ciencia y la tecnología necesarias para estos desarrollo, convertidas en programas de innovación y emprendimiento, que requieren una educación superior y educación para el trabajo con una nueva presencia y pertinencia regional, sustentadas en programas de calidad de la educación en colegios y escuelas en todos los rincones del departamento, llegando a la primera infancia.

Entonces incorporamos las condiciones del desarrollo ambientalmente sostenible y sustentable, con una nueva visión del desarrollo rural que se traduce en intervenciones productivas y sociales, y un capítulo especial para la minería, que enfrenta la paradoja de la riqueza posible y las condiciones sociales precarias. Todo en el marco de la construcción de una infraestructura física competitiva entendida como un medio para el desarrollo integral de Antioquia, que nos conecta entre nosotros, con nuestros vecinos, con el resto de Colombia y el mundo. Pasamos entonces a reconocer como fundamental para el desarrollo de Antioquia que hagamos un esfuerzo especial para intervenir de forma especial en regiones como Urabá, en la que se concentran todas las necesidades imaginables. También nos relacionamos con los departamentos vecinos en calidad de pares, para construir una nueva relación que responde a las necesidades de las comunidades en zonas limítrofes que por lo general son las más necesitadas.

Capítulo especial merece la alianza que hemos construido con Medellín. Pensar y actuar en conjunto sobre el desarrollo de la región integrando las visiones de los gobiernos departamental y municipal es clave para avanzar a la velocidad y con la fuerza que necesitamos. En el marco de este espíritu estamos preparados para unir esfuerzos, como nos corresponde, con el gobierno nacional. Igualmente avanzamos en las alianzas público-privadas con otras organizaciones protagonistas del desarrollo social.

Este plan fue construido a partir de las propuestas que hicimos en la campaña electoral, enriquecido con observaciones que recogimos en nuestros recorridos por todo el departamento, con sugerencias que alcaldes y alcaldesas nos hicieron en encuentros regionales, con los juiciosos planteamientos del Consejo Departamental de Planeación y de otras organizaciones comprometidas con el desarrollo de Antioquia, de dirigentes cívicos y sociales y de los diputados que han hecho sus aportes. No tenemos duda: es un excelente plan de desarrollo, condición indispensable para hacer un muy buen gobierno. El recorrido apenas comienza, vamos muy bien, las perspectivas son emocionantes. Antioquia la más educada.

Antioquia, la más educada

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