- Esta estudiante de segundo semestre de psicología de la Universidad San Buenaventura, es la Presidenta del Consejo Departamental de Juventud (CDJ).
- Que cada vez más jóvenes de Antioquia tengan acceso a la educación superior, es una de sus apuestas como Consejera.

Luego, en 2010, conoció el Consejo Municipal de Juventud (CMJ), corporación a la que aspiró junto a cinco jóvenes del municipio, con los que conformó la lista nueve, que alcanzó dos curules: la suya y la de otro compañero.
Allí, pese a que llegó con propuestas concretas y los mejores deseos para trabajar por los jóvenes de su municipio, no faltaron las dificultades. “Cuando uno llega, se da cuenta de que la realidad es otra y que muchas veces cosas con las que uno sueña y quiere, no se dan fácil”, contó Daniela, quien cursa 2do semestre de psicología en la Universidad San Buenaventura.
Pero a sus 17 años rendirse no estaba entre sus planes y por eso, pese a que algunos consejeros de Copacabana se retiraron frenando proyectos en los que había participado, Daniela se propuso trabajar desde otras instancias. Fue así como surgió la posibilidad de integrar el Consejo Departamental de Juventud en representación del Valle de Aburrá, a donde llegó después de presentar propuestas, participar en debates y lograr el apoyo de los CMJ de Copacabana, Bello e Itagüí.
Una vocación
Además de psicóloga, Daniela espera graduarse como licenciada en Pedagogía infantil. Una pasión que nació en el colegio, cuando en sus prácticas pedagógicas interactuó con niños a los que les enseñó desde el manual de convivencia hasta las normas del colegio. Esa idea de orientar proyectos de vida a través de la educación la motivó a trabajar por la juventud pues, según dice, “los jóvenes no somos el futuro, somos el ahora, y por eso hay que trabajar desde este momento”.
En su barrio se preocupó porque los jóvenes contaban con poca información sobre la oferta educativa y otras actividades para ocupar el tiempo libre, pues aunque la poca que había era gratuita, ella se preguntó: “¿cómo hacer para que los jóvenes no solo se informen sino que vayan, busquen y empiecen a estudiar?”. Esa fue la base del discurso que Daniela utilizó en su campaña, primero al CMJ de Copacabana, y luego hacia el Consejo Departamental de Juventud.
Como consejera, Daniela tiene claro su papel: ser veedora pero a la vez interlocutora entre la población joven y la administración. También, como tarea adicional, se propuso crear un comité para la comunicación entre iniciativas que tengan lugar en el Valle de Aburrá, pues “en algunos municipios se llevan a cabo iniciativas y movimientos juveniles que pueden ser replicados en otros municipios”.
Para esta joven del Valle de Aburrá, la subregión con mejores indicadores de calidad de vida de Antioquia, el diálogo con jóvenes de regiones con tantas necesidades como Urabá, Magdalena Medio o Bajo Cauca, fue todo un aprendizaje, pues en municipios como Caucasia se encontró con paradojas.
“Son las regiones que tienen más necesidades pero en las que uno encuentra más ganas de salir adelante. En los discursos de los jóvenes yo escuchaba sus ganas, sus deseos de presentar propuestas y de que haya más oferta educativa. Allí no solo quieren programas relacionados con el agro, sino también ingeniería o medicina”, contó la joven.
No importa la instancia
A Daniela Díaz Arroyave no la desvela el poder de la política. Ella cree que como líder, docente y psicóloga, puede acompañar procesos desde cualquier instancia, bien sea pública o privada. Lo único sobre lo que tiene certeza es que desea estar rodeada de niños y jóvenes con necesidades que pueda mitigar con sus acciones.
Por ahora trabaja con disciplina en el Consejo Departamental de Juventud (donde actualmente ocupa la Presidencia), siguiendo los consejos de su padre, quien fuera concejal de Copacabana. Él le sugirió ser firme, diplomática y resistente ante la adversidad, “porque uno en estos espacios siempre se va a encontrar con comentarios mal intencionados que puedan debilitar la fortaleza que uno pueda tener”.
Pero también, acorde con sus 19 años, Daniela Díaz Arroyave vive a plenitud su juventud, disfrutando a sus amigos, pasiones como la lectura y la música, y ese soporte fundamental de su vida que son su hermano y sus padres.



































