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En el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, la Secretaría Seccional de Salud pide escuchar y acompañar a quienes hablan del tema

Boletín de Prensa
Medellín, 10 de septiembre de 2020

- La Organización Mundial de la Salud da cuenta de que cada 40 segundos se suicida una persona en el mundo. En Antioquia, en el primer trimestre del 2020, se registraron 118 suicidios de personas entre los 10 y los 29 años de edad.

- El Valle de Aburrá concentra 75 casos seguido por Oriente con 20 y Urabá con 7. La relación por género se da que por cada cuatro hombres, una mujer lo hace.

El suicidio está entre las 10 mayores causas de muerte en cada país; es la tercera causa de muerte en las Américas. Se sabe que más de 100.000 personas mueren al año por esta causa con edades comprendidas entre los 20 y 24 años de edad. En Antioquia, en el primer trimestre del 2020, se registraron 118 suicidios de personas entre los 10 y los 29 años de edad.

El Valle de Aburrá concentra 75 casos seguido por Oriente con 20 y Urabá 7. La relación por género se da de cuatro a una; por cada hombre que se suicida, entre los 20 y los 24 años, una mujer lo hace mientras el domingo es el día de la semana con mayor número de decesos.

Lina Marcela Muñoz, del Programa de Salud Mental de la Gerencia de salud pública, explica que la Secretaría Seccional de Salud se une en los esfuerzos para la sensibilización, prevención, abordaje y mitigación del suicidio en el Departamento, a través de la asesoría y asistencia técnica a todos los 125 municipios del Departamento en la identificación y detección temprana de las conductas autolesivas.

Además, la Gobernación de Antioquia habilitó una línea telefónica de asesoría que denominó “Salud para el alma” en la que, atendida por expertos en psiquiatría y psicología, presta teleasistencia y teleorientación a la comunidad en general, a través del número 4407649

Funcionarios de la Secretaría Seccional de Salud a manera didáctica, presentan como mitos y realidades diferentes creencias que las personas tienen con relación al suicidio y el intento del suicidio, para ayudar a comprender este fenómeno de salud pública, a enfrentarlo y, para facilitar herramientas que permitan a las personas resolver y superar situaciones de riesgos.

Mitos y realidades

Se cree que quienes hablan de suicidio no tienen la intención de cometerlo. Esto es cierto, estas personas pueden estar pidiendo ayuda o apoyo; pueden estar presentando casos de ansiedad, depresión y pueden considerar que carecen de otra opción.

Se cree también que la mayoría de los suicidios suceden repentinamente, sin advertencia previa. Esto es falso: la mayoría de estos casos han ido precedidos de anuncios verbales o conductuales que deben ser tenidos en cuenta.

Se piensa que solo las personas con trastornos mentales son suicidas. Falso. El comportamiento suicida indica una infelicidad profunda, pero no necesariamente un trastorno mental. Muchas personas que viven con trastornos mentales no presentan comportamiento suicida y no todas las personas que se quitan la vida tienen un trastorno mental.

El suicida está decidido a morir. Falso. Muy por el contrario, los suicidas suelen ser ambivalentes acerca de la vida o de la muerte. La mayoría de las personas con ideas suicidas comunican sus pensamientos a por lo menos una persona, no de intención irrevocable de acabar con su vida.

Las personas que hablan acerca del suicidio no se hacen daño, pues solo quieren llamar la atención. Falso. Todas las amenazas de daño a sí mismo se deben tomar en serio.

El suicidio es siempre impulsivo y ocurre sin advertencia. Falso. El suicidio puede parecer impulsivo, pero muchos suicidas dan algún tipo de indicación verbal o conductual.

Cuando un individuo da señales de mejoría o sobrevive a un intento de suicidio está fuera de peligro. Falso. La semana después del alta es cuando la persona está particularmente frágil y en peligro de hacerse daño.

El suicidio es siempre hereditario. Falso. No todo suicidio se puede relacionar con la herencia. Sin embargo, el historial familiar de suicidio es un factor de riesgo importante, particularmente en familias en que la depresión es común.

El suicidio solo le ocurre a “otros tipos de personas”, no a nosotros. Falso. El suicidio le ocurre a todo tipo de personas y se encuentra en todo tipo de familias y sistemas sociales.

Una vez que una persona ha intentado suicidarse, nunca volverá a intentarlo otra vez. Falso. De hecho, los intentos de suicidio son un pronóstico fundamental de suicidio.

Los niños no se suicidan porque no entienden la finalidad de la muerte y son intelectualmente incapaces de suicidarse. Falso. Aunque es poco común, los niños sí se suicidan y cualquier gesto, a cualquier edad, se debe tomar en serio.

Quien haya sido suicida alguna vez, nunca dejará de serlo. Falso. El mayor riesgo de suicidio suele ser de corto plazo y específico según la situación. Aunque los pensamientos suicidas pueden regresar, no son permanentes, y quien haya tenido pensamientos e intentos suicidas puede llevar después una larga vida.

Hablar del suicidio es una mala idea y puede interpretarse como estímulo. Falso. En lugar de fomentar el comportamiento suicida, hablarlo abiertamente puede dar a una persona otras opciones o tiempo para reflexionar sobre su decisión, previniendo así el suicidio.

Más información para periodistas:
Natalia Ospina en el teléfono: 3146697949

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