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Un viaje por el cerebro de los marihuaneros

La marihuana, una de las drogas más usadas en el mundo, cuando tiene el componente químico psicoactivo tetrahidrocannabinol, tiene efectos más indeseados que deseados y se ha relacionado con el desarrollo de psicosis y el espectro más grave de la enfermedad mental: La esquizofrenia.

La explicación, la dio el médico y docente de planta del Tecnológico de Antioquia Carlos Federico Molina Castaño durante la presentación de su ponencia “Marihuana y Cerebro” en el marco de la XIII Semana Internacional del Derecho y la Criminalística que se lleva a cabo entre el 29 y el 31 de octubre en el Auditorio Plaza de La Independencia, organizada por la Facultad de Derecho y Ciencias Forenses del TdeA.

En su charla, Molina Castaño, expuso los efectos, tanto neurológicos como psiquiátricos de la marihuana, habló sobre la relación entre la marihuana y la actividad del cerebro, cómo afecta las funciones cognitivas superiores y, además, cuáles son los elementos implicados o las sustancias que están en la marihuana que producen estos efectos.

“Si la marihuana contiene tretrahidrocannabinol, son más las cosas malas que buenas. Lo deseado sería una sensación de euforia, de bienestar, pero las cosas malas derivadas de la exposición, son más grandes y severas que pueden ser efectos a corto o largo plazo. No solamente son efectos agudos, sino crónicos de la marihuana y de afección en el funcionamiento cerebral. Realmente son más las cosas malas que buenas, llegando hasta el extremo más severo de producir esquizofrenia o alteraciones de psicosis o síntomas psicóticos”, manifestó Molina Castaño, quien es médico cirujano, PhD en Epidemiología y especialista en Salud Ocupacional y en Toxicología Clínica.

Con relación al decreto del Gobierno Nacional sobre la incautación de la dosis mínima de drogas, dijo que: “Más que controlar, es generar alternativas para la superación del consumo. No tanto atacar al que está consumiendo, sino entender que esta condición de la marihuana genera una dependencia muy importante, de tolerancia, y se requieren acciones en pro de que estas personas reciban alternativas, por así decirlo, terapéuticas, para lograr superar su condición. Porque simplemente la incautación es una medida que se queda muy corta en las necesidades de la problemática. Si no la tratamos, la persona va volver a buscar y consumir. No estamos atacando realmente el origen de la problemática que es tratar que la persona que consume logre finalmente acceder a alternativas reales de acercamiento terapéutico para su control y manejo del problema”, adujo el docente.

Medellín, 30 de octubre de 2018
Oficina de Comunicaciones

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